Ver el lado jocoso de cualquier situación es crucial para enfrentar con la mayor sobriedad posible cada tipo de inconveniente de viaje, dinero o convivencia. Y eso es lo que ha sido esta aventura hasta ahora, una gran muestra de jovialidad y compañerismo. Por supuesto, hemos enfrentado momentos incómodos, pero nuestro compromiso grupal en la razón que nos reune, y más aún, nuestro gran sentido de la amistad nos ha permitido permanecer impávidos de pie ante la adversidad. El balance y la cohesión lo son todo cuando un grupo debe actuar como un solo individuo.
En lo que respecta a nuestro concierto en la ciudad de Huancayo -por el cual me han preguntado varias veces ya-, se planteó como un enorme reto en un principio gracias a la costumbre del público peruano de practicamente rechazar cualquier intento de incluir nuevas tendencias dentro de los ortodoxos esquemas del metal tradicional. Desenfundar un computador portátil con intenciones de usarlo como parte integral del show musical, era virtualmente una sentencia de muerte; ya estabamos advertidos.
En este sentido, el concierto fue un enorme logro. Si bien no fue el mismo resultado apoteósico de Ecuador, ver a los asistentes perder la razón con composiciones diametralmente distintas a lo que están acostumbrados fue de por si, un resultado satisfactorio. Al final tuvimos un recibimiento muy cordial, felicitaciones y ofrecimientos como de costumbre. Esta vez hemos dejado muchos amigos que han suplido nuestras necesidades con enorme hospitalidad, lo cual resulta por supuesto, sumamente positivo.
Y bueno, finalmente conocimos y dejamos algo de Perú en nosotros. Tomamos Inca-Kola y nos sorprendió con un sabor excepcional, aunque la misma sorpresa de manera no tan positiva al enterarnos que es un producto más de Coca-Cola Company. Un asunto curioso fue el problema de las casas de cambio para recibir dólares que posean una mínima señal de deterioro. -El banco no la recibe- Decían sin asomo de expresión. Luego de intentar algunas veces, atiné a decir: -Este es el único país que he visitado donde discriminan el dinero-. ¿Qué argumentaban como razón?: El banco -de Crédito, a unas cuadras- no recibe dólares deteriorados. Y allá fuimos, y por supuesto, allá si nos recibieron. Será un comportamiento incoherente más que no entenderé, el desprecio del dinero en un país donde tanta falta hace.
Hoy mismo partimos para Bolivia, donde ya nos están esperando y nos espera un itinerario sumamente agitado. Hasta entonces.
Nett: Überprüfen sie ihre e-mail ;):*
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