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miércoles, 15 de abril de 2009

Perú

Lugar: Piura (Perú)

¿Cual es el significado de el término "globalización"? Tomar Coca-cola viendo cine de Almodóvar en un terminal de una ciudad costera del Perú. Piura es la población que nos acoje por unas pocas horas mientras esperamos nuestro transporte para Lima, la capital de la República del Perú. El calor es sofocante y el ambiente en la ciudad bastante más caótico en contraste con Ecuador, gracias a los "moto-taxis" que se esparcen por cada rincón y el intenso tráfico vehicular y comercial. Cómo comité de bienvenida tenemos una energica protesta popular contra el uso y administración del agua en esta región. Resulta que el 70% de la población peruana vive en las regiones colindantes con la costa, y apenas les debe bastar con el 1.8% del agua dulce que les corresponde de todo el Perú.

Habiendo dicho esto y aprovechando la oportunidad, voy a tomarme un momento para hablar sobre misantropía y religión. Así que ya saben, escondan a sus madres, protegan sus mascotas, claven tablas de madera en ventanas y puertas.

La misantropía es una tendencia social/filosofia/línea de pensamiento que estudia de manera crítica el comportamiento autodestructivo da la raza humana; contra el entorno que propicia las bases de su modus vivendi, como hacia ella misma. Desde esta óptica, la raza humana en calidad de inaudita forma de vida ha sido objeto de reflexión por parte de grandes pensadores como Schopenhauer, Mark Twain, Nietzsche, Albert Einstein, entre otros que han comulgado o han sido simpatizantes de la misantropía.

Ellos y tantos más no han dejado de sorprenderse de, cómo si fuera poco, la humanidad no sólo atenta contra su preservación, también tiene el hábito de anestesiarse contra ello. La inmensa pobreza que desencadena la inequidad en repartimiento de riquezas requiere de una buena dosis de morfina moral para apenas sobrevivir en la jungla de concreto que han denominado capitalismo. En América Latina esto se traduce en una muy influyente posición de la iglesia católica y con la llegada de nuevos tiempos, la invasión de la metafísica.

Una vez el componente de una sociedad aniquila de raiz la posibilidad de perpetuar su apellido en una aventura cuasi-épica y heróica por transportar a los suyos a una coyuntura económica donde no se trabaje para vivir y se viva para trabajar, el impulso natural de adquirir progreso intelectual, fisico y moral debe necesariamente anquilosarse para producir el incoherente resultado de, según estadisticas, una de las regiones más cálidas -en términos humanos- y festivas del mundo.

Y en este proceso de neutralización de mayorías oprimidas es donde tiene tanto éxito el bono de salvación eterna y la promesa de una vida mejor. Y los pequeños brotes de rebeldía jamás alcanzan la repercusión necesaria, y las células que claman por justicia popular nunca llegan a ser escuchadas, porque la persuasión no es justamente particularidad cuando existen segundas oportunidades.

Una masa dominada y persuadida por visiones de un mundo que no es el nuestro y un tiempo que no pertenece al presente, no puede ni podrá clamar por el definitivo progreso de la especia hacia un orden social y global sin oprimidos ni opresores, sin fronteras ni divisiones, sin esclavitud moral, física y social. Por qué la libertad no puede seguir siendo considerada como la exclusiva capacidad de elegir gobernantes de uno u otro partido, que a su vez corrompan y opriman transformando la idea original en una breve parodia del imaginario. Libertad es sinónimo del poder gobernarse a si mismo, elegir quién ser y cómo actuar. Y de esto nos han privado desde siempre en términos económicos y políticos, los cuales conllevan irremediablemente al motor de vida del pueblo: su compromiso con la que debería ser considerada su única vida y tiempo de acción. El presente.

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