Amo Valparaíso, cuanto encierras,
y cuanto irradias, novia del océano,
hasta más lejos de tu nimbo sordo.
Neruda.
Valparaíso, todo aquí es poesía. El retrato mismo de la belleza y la serenidad a la altura de la vista, la mirada perdida en el horizonte. El intenso azul irradia tal sosiego que colma las retinas, la calma reina, el silencio y la paz dominan todo en esta realidad.
Pronto,
Valparaíso,
marinero,
te olvidas
de las lágrimas,
vuelves
a colgar tus moradas,
a pintar puertas
verdes,
ventanas
amarillas,
todo
lo transformas en nave,
eres
la remendada proa
de un pequeño,
valeroso
navío.
La brisa, caricia helada por el inclemente invierno, transporta los sentidos a un contexto surreal protagonizado por la arquitectura colonial y el infinito mar omnipresente. Al no encontrar mejor manera de describir lo que veo, dejo una foto, la primer imagen del blog. Un saludo.
Bueno, despues de las tempestades viene la calma, ya llego la hora de descansar un poco y aprovechar para extasiarse y comulgar con la naturaleza. Los paisajes cambian y muestras sus bellezas, que menos mal has podido describirnos con gran precision y sesibilidad cada uno de ellos.... FELICITACIONES
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