Mientras el gobierno anuncia declarar en emergencia los distritos de Puno por el terrible invierno que lleva ya varias víctimas a cuestas, y en Lima hacen campañas masivas en pro de ayuda a los niños en graves lios por el mismo; nosotros estabamos, como siempre, en el epicentro de la acción: Juliaca, una población en las alturas del departamento de Puno.
Los pequeños charcos de agua formados en los desniveles y desperfectos del asfalto yacían completamente congelados ante nuestros asombrados ojos y nuestras suelas que apenas comprobaban lo registrado por la vista. El frio es tal que penetra el cuero del calzado y se apodera de los metatarsos hasta el punto de causar dolor al mínimo movimiento, quema el rostro y sacude a cualquiera que lo desafía en la cúspide de su poder: las primeras horas del nuevo dia.
En nuestra estancia en Puno tuvimos la oportunidad de visitar el Titicaca, famoso por ser el lago navegable a mayor altura del planeta -3800 mts-. En él habita una curiosa comunidad indígena cuya principal caracteristica es su trabajo en la arquitectura de sendas islas artificiales flotantes, pues se mantienen en la superficie gracias a la combinación de tierra y madera que las compone, mientras su inmovilidad se asegura mediante anclas de bambú distribuidas por los fragmentos más solidos de sus curiosos hogares. Aún hasta estas aisladas tierras llega el poder de la globalización: Venden artesanías para sobrevivir, entendiendo sobrevivir por la adquisición de paneles solares que les proporcione el más básico entretenimiento moderno: La televisión.
Un poco de turismo que preparaba nuestros nuevos conciertos en Perú, los cuales han resultado tremendamente bien para nuestro agrado. Nuevamente nos hemos sabido administrar en nuestras funciones, y por alguna razón, mucha gente ha preguntado sobre las razones de nuestra ruptura con la agencia. No obstante hemos tranquilizado la audiencia y los promotores en cuestiones de logística y planeación, reiterando nuestro ya amplio entendimiento y distribución de funciones cómo agrupación; dando a conocer que no existirá inconveniente alguno de continuar nuestro trayecto sin la compañía de una persona de la agencia.
La consecución de diferentes apoyos en el Perú nos ha permitido afrontar el transcurrir de los dias con plenas comodidades en todo sentido. Ahora mismo, y tras tocar en Arequipa, nos encontramos de nuevo en la capital que nos recibió hace más de un mes: Lima. Nuestro próximo concierto en uno de los festivales más reputados en el Perú pinta bastante bien, luego de ser promocionado en el principal diario y emisoras del país. Mientras tanto estamos bajo las atenciones de dos grandes personas, Mario y Javier Pino, quienes han extendido ante nosotros la más grande de las amabilidades para asegurar nuestro bienestar durante la estancia en Perú.
Dos pequeñas anotaciones: La profunda impresión que deja el tipo de viviendas en la entrada a Lima ha sido igual, incluso quizá mayor que la primera vez. Grandes pancartas anuncian con orgullo el "Antes" y el "Después" de monstruos de asfalto elevado con tentáculos como pulpos, donde lo único que permanece igual es quizá lo más importante: El estado de la población que las rodea. Pasado y presente, la misma misera ahora envuelta y atravezada por una bonita cubierta negra con rayas amarillas.
La segunda: En el viaje hemos sido merecedores de un discurso preocupado por los "tambores de guerra y temblores" que vendrán a la tierra, gracias a la perversidad de los humanos y su poca entrega al dios de esta parte del planeta. Es un dios bastante curioso, se preocupa y salva a quienes ciegamente le entregan su destino, pero castiga horriblemente a quienes no comulgan con él. Se parece a Stalin, diría yo.
Un saludo.
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